Messi es “un hombre sencillo” en la “cima del mundo”. El domingo, alzó la Copa en Qatar. El martes, cuatro millones de personas corearon su nombre en las calles de Buenos Aires, en al que fue la mayor experiencia colectiva de la historia. Ese mismo día viajó a Rosario, su ciudad natal, como hace cada año. El jueves, tomó su teléfono y mandó un mensaje grabado a un periodista de radio, Andy Kusnetzoff, y a un escritor, Hernán Casciari. Les contó, a ambos, que había llorado junto con su esposa, Antonella Roccuzzo. Y que el motivo era un texto de nueve minutos que Casciari, director de la Revista Orsai, había leído el miércoles en el programa. El protagonista del relato era Messi, evidentemente, y se titulaba “La valija de Lionel”.

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