El seleccionador de Paraguay, Gustavo Alfaro (Rafaela, Argentina; 63 años) se reía el otro día de su capacidad para citar frases de gente ilustre. Su máquina expendedora de entrecomillados abarca personalidades de toda clase en su larga carrera. Por ejemplo, a Albert Einstein: “Es más fácil desarticular un átomo que un prejuicio”. O a Aristóteles: “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. También ha recurrido a Hemingway: “El hombre necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar”. El técnico explicó un día que, cuando dejó de estudiar Ingeniería Química, a los 22 años, se dio cuenta de que era “un ignorante”. “Entonces empecé a leer y decía: ‘qué buen pensamiento este, lo robo y lo hago mío”, ha contado.

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