Era una victoria invisible: Ronald Araujo volvió a una convocatoria 47 días después de que pidiera un tiempo para recuperarse anímicamente. No jugó en la semifinal frente al Athletic (5-0). No hizo falta. Sin embargo, en la final, cuando el Real Madrid apretaba en los minutos finales, sobre todo cuando el Barça se quedó con 10 jugadores tras la expulsión de Frenkie de Jong, el preparador alemán confió en el uruguayo. Y eso ya era un triunfo para Araujo y para el Barcelona. Un premio con simbolismo: Araujo levantó la Supercopa en Yeda.

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