Al Real Madrid le bastó con una función de jerarquía desganada para derrotar al Alavés, que llegaba angustiado, asomándose a la cornisa del descenso, y hasta el final, cuando ya era demasiado tarde, no tuvo la puntería que encontraron Mbappé (de rebote) y Vinicius. Se quitó así, en un ejercicio incómodo ante un público molesto y escaso, la primera de las siete citas que le quedan para alcanzar la orilla del final del curso y poder volver a empezar, acaso con la ilusión a estrenar otra vez. El equipo de Arbeloa se sacó de encima una cita pero no el disgusto de su gente, que acabó pitando cuando Toni Martínez acertó con el 2-1 en el añadido.

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