Hacía 18 años que el Real Madrid no caía en cuartos de final de la Liga Endesa. Fue en la temporada 2007-08, cuando el Unicaja le eliminó en la misma ronda y el título acabó en manos del Baskonia. Aquella herida tardó en cicatrizar, pero el equipo blanco construyó después una hegemonía casi ininterrumpida. Casi. Porque en el Movistar Arena, ante La Laguna Tenerife, que llegaba como octavo clasificado y con más corazón que galones, esa racha se ha roto de golpe y de manera estrepitosa (95-107).

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