Un club de fútbol, hoy en día, requiere de una velocidad de crucero cuando se está en el mercado porque si no el de al lado te adelanta sin pestañear y al Valencia le ha faltado mucha agilidad negociadora. Ese convencimiento, ese saber estar en operaciones que ha ido dejando que se cocieran a una potencia tan débil que ha ido en detrimento del club. Y es lo más grave de esta situación. El CEO del Valencia, Ron Gourlay, era el único encargado de negociar, en ese tramo final de todo el proceso y cerrar operaciones, pero éstas han sido demasiado lentas. Le aturullaba lleva en curso varias negociaciones al mismo tiempo. Fallo capital en el fútbol de hoy.
La jornada · lunes, 14 de septiembre de 2026
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