Nadie quiso irse a dormir en Oviedo, que convirtió la noche en día. Resuena la calle Uría, tiemblan las baldosas en la Gascona y se desata Fernando Alonso en uno de los palcos del Tartiere. Después de 24 años en infiernos de diversos grados, algunos casi insoportables, su equipo es otra vez de Primera.

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