Croacia es Luka Modric. Como él, se resiste al ocaso. Y lo hace precisamente a partir de él, de una clarividencia sobrenatural, con un flotar de bailarín y un empeño de guerrillero. Mientas siga Modric, Croacia tiene cuerda, y no se nota demasiado cómo se revitaliza el equipo, donde solo siguen seis futbolistas de su inolvidable Mundial de Rusia. Sobre esa certeza, levantaron la victoria contra la animosa Canadá que los deja primeros de su grupo y elimina del torneo a los norteamericanos.

