Cuando el Barcelona destituyó a Xavi Pascual en verano de 2016, la sección de baloncesto se encontraba en un callejón sin salida. Tras un primer lustro glorioso bajo sus órdenes, con una Euroliga, cuatro Ligas, tres Copas del Rey y cuatro Supercopas, el Barça encadenó dos temporadas en las que solo añadió un título a sus vitrinas, la Supercopa de 2015. Por si fuera poco, el Real Madrid de Pablo Laso conquistó durante ese mismo bienio una Euroliga, dos Ligas, dos Copas del Rey y una Supercopa. “El entrenador es la cara visible de cualquier proyecto y entiendo cómo funciona este mundo”, advirtió Pascual antes incluso su destitución, que llegó cuando aún le restaba un año de contrato. “Estamos aquí para ganar títulos, pero nos hemos encontrado con un Madrid muy fuerte”.

