Son muchos los ojos que apuntan a la defensa del Real Madrid como el lugar que más reconstrucción necesitaba. Y no les faltaba razón, porque el club ha invertido este verano más de 70 millones en tres futbolistas —Cucurella, Konaté y Dumfries—, y eso teniendo en cuenta que uno de ellos llegó libre. No fue solo cuestión de relevos. En las dos últimas temporadas, la zaga había sido el talón de Aquiles por el que los rivales hacían sangre.

