Luis García Plaza no tiene tiempo que perder. «Tenemos que dar la mejor versión de nuestra vida», apuntó ayer en su presentación ante los medios como nuevo entrenador del Sevilla. Con una semana y media por delante antes de disputar la primera final frente al Oviedo, y la ausencia de jugadores importantes este curso entre los internacionales que se han marchado con sus selecciones –Akor Adams, Ejuke, Rubén Vargas, Sow, Suazo, Gudelj, Nyland y Odysseas Vlachodimos– el madrileño tendrá que poner orden y ajustar conceptos para romper la anarquía que deja Almeyda.

