La historia del deporte se construye sobre los éxitos, pero se forja desde la superación. Hay temporadas en las que no se juega tanto por ganar como por sobrevivir. Al borde del abismo, donde el margen de error es mínimo, debe aparecer el carácter. Justo ahí se encuentra el Sevilla, obligado a competir más contra su contexto que contra los rivales. La experiencia de futbolistas como César Azpilicueta o Gabriel Suazo, curtidos en escenarios de urgencia, va más allá del juego: deja de ser un extra para convertirse en una necesidad.

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