Terminado el encuentro, varios futbolistas del Manchester City se dejaron caer derrengados sobre la húmeda hierba del Allianz Arena. El Bayern de Múnich había exigido al conjunto de Pep Guardiola un intenso ejercicio defensivo para contener el oleaje de embestidas en el que el campeón alemán quiso convertir el partido para remontar el 3-0 de la ida. “Estamos exhaustos”, admitió Guardiola en la sala de prensa. Su equipo enseñó un pelaje defensivo y una propensión al contragolpe en el coliseo muniqués que no dudará en exhibir en el Santiago Bernabéu si es preciso.

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