Dos no pelean si uno no quiere, y el Surne Bilbao no quiso. Al menos en el primer cuarto, cuando el equipo de Jaume Ponsarnau fue un alma en pena, un juguete en manos de un Madrid que trituró a su rival. El partido lo acabó ganando el equipo blanco, 119-84, pero el choque quedó resumido en un primer acto memorable de los de Pedro Martínez.

