La Navidad está hecha también de pequeños milagros inesperados. Y en el norte de Francia, antes de que se cierre el año en las grandes ligas europeas, en una cuenca minera castigada por el desempleo, lleva semanas ocurriendo uno. Lens, una pequeña ciudad de 32.697 habitantes, está a solo un partido de ver cómo su equipo, orgullo de toda la región, se convierte en el campeón de invierno de la Ligue 1. Una gesta inesperada en una competición gobernada por clubes de enorme poderío económico como el PSG, equipos con una larga historia, como el Olympique de Marsella o, entidades con un gran trabajo del fútbol base, como el Olympique de Lyon. “Es verdad, somos un poco el cuento de Navidad. Pero todo responde a una estrategia de coherencia, trabajo y el alineamiento de todo el club”, explica al teléfono Benjamin Parrot, director general del Racing Club de Lens.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *