El partido ante la Roma marcó un punto de inflexión para Fede Valverde y, quizá, para la temporada del Real Madrid. El paso al lateral derecho del uruguayo cuando el equipo perdía por 3-1 en el Olímpico ‘obligó’ a José Mourinho a explotar una fórmula a la que hasta ese momento se resistía: ubicar al capitán como carrilero.

