A Vinicius Tobias el fútbol le sacó de una de las favelas más peligrosas de Brasil, la Ermelino Matarazzo de São Paulo; le colocó en Kiev al comienzo de la invasión rusa de Ucrania; y un mes más tarde, después de un periplo angustioso e incierto, le depositó en Valdebebas enrolado en el filial del Real Madrid. El lateral derecho de la Brasil sub-20 y del Inter de Porto Alegre dio el salto soñado a Europa en enero. Tenía 17 años y aún no podía firmar un contrato, pero ya había alcanzado un acuerdo con el Shakhtar Donetsk, rival este miércoles de los blancos en la Champions.

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