El Girona, y Míchel, sufría la necesidad de una victoria tras tres empates y cuatro derrotas esta temporada. Colistas en Liga y con tres puntos, el equipo estaba al límite. Ante el Valencia en Montilivi, dio brotes verdes: con un fútbol más vertical y ofensivo, y con mejoría notable sin balón, el Girona logró su primer triunfo este curso (2-1). Confiados y valientes tras un gol de Vanat, los jugadores gironins dominaron al conjunto che, desdibujado, hasta que entró Javi Guerra en la segunda parte, y cambió la dinámica del equipo. El Valencia empató e hizo sufrir al Girona, que volvió a adelantarse gracias a un tanto de Arnau y se amarró a la victoria hasta el final. El Girona, Míchel y su afición —que ya gritó contra la directiva en otros partidos— respiran algo más tranquilos. No solo por la primera victoria esta temporada, sino también por el paso adelante de su equipo.

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