Oscar Piastri, Charles Leclerc o George Russell son un ejemplo de pilotos que dominaban hace un año a sus compañeros de equipo con claridad. Pero la llegada de los nuevos coches a la F1, complicados en cuanto a la gestión de la energía y sobre todo, sin carga aerodinámica, con una zaga nerviosa y que exigen otro tipo de conducción más proactiva por parte del conductor, han cambiado un poco el panorama.

