La Copa África de este año ya no se recordará por un gol, ni por una parada, ni siquiera por la imagen de un campeón levantando el trofeo en el césped. Se recordará por un giro de guion sin precedentes, por una decisión de despacho que reescribió la historia semanas después: la Confederación Africana de Fútbol (CAF) despojó a Senegal del título y proclamó campeón a Marruecos tras considerar irregular la retirada momentánea del conjunto senegalés, que ya ha apelado, durante la final. Un fallo que ha dividido al continente.

