El duelo sin fin Van der Poel-Van Aert continúa en el Infierno del Norte
Fuente: El País Original en elpais.com
Las cabras triscan entre los adoquines de Arenberg. Debajo no está la playa del 68 sino una mina de carbón y mineros polacos amigos y primos de Stablinski enterrados, y muchos sueños. Obsesiones. Sobre ellos, prismas irregulares y desgastados de granito, diorita y porfirio de canteras belgas y suecas, flotarán los que sueñan, botarán y caerán rotos, kamikazes derrotados, el domingo (Eurosport, 10.30; Teledeporte, 13.45). Es el drève (sendero forestal) del bosque de Arenberg, 2.300 metros de largo, tres de ancho, recto como trazado con escuadra y cartabón, el espacio geométrico en el que todos los horrores, y el mejor ciclismo, están permitidos. El duelo de los fantásticos del siglo, Van der Poel y Van Aert, Mathieu y Wout. La miseria de uno engorda la gloria del otro. Se persiguen y persiguen su primera victoria en la reina de las clásicas, que a ellos, nacidos para ella, siempre ha rechazado. La adrenalina de todos. De los casi niños Oier Lazkano, crecido en las cunetas de la Itzulia, e Iván Romeo, que en Asturias encontró las curvas que en Castilla, su Valladolid, no hay. De Filippo Ganna, la locomotora humana que busca ser Francesco Moser. Bienvenidos al infierno. La ilusión de la ilusión. La reina de las clásicas. El Paraíso. Los alcaldes bobos pintan de adoquines el asfalto.