Messi ha marcado a varias generaciones de aficionados que se enamoraron de sus goles, pases y regates imposibles, de entrenadores que desgastaron su mente y sus libretas tratando de desentrañar su juego y también, de defensas, que a pesar de dar lo mejor de sí, no encontraron la manera de pararlo. Desde hace tiempo es ya normal ver a futbolistas en activo y otros que ya han colgado las botas compartir sus «recuerdos de Vietnam» en los que rememoran cómo fue la experiencia de enfrentarse al astro argentino. El último en dar su testimonio ha sido Joleon Lescott, que vivió los mejores años de su carrera en el Manchester City.

