A falta de 1:41 para el final del segundo partido de la serie, el Real Madrid estaba muerto. Un segundo después, Sergio Llull hizo una antideportiva a Kevin Punter. La trifulca que se montó y las posteriores sanciones lo cambiaron todo. De repente, a los blancos se les abría un resquicio por el que, de momento, se han colado. Siguen en pie tras salir con vida de su primera visita al infierno tras un extraordinario ejercicio de resiliencia. Nadie remontó un 0-2, pero ellos creen.

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