Una circunferencia completa, 360 grados de Chamonix a Chamonix alrededor del pico más alto de Europa, el Mont Blanc, son 171 kilómetros por Francia, Suiza, Italia, 10.000 metros de desnivel positivo, un perfil de recorrido como las olas del mar, 810 metros, el punto más bajo, el pueblo de Saint Gervais; 2.565m, el más alto, la cima del col de las Pirámides Calcáreas, una de las ocho o nueve subidas, y la Aguja de Bionassay, el Col de Bonhome, y sus correspondientes bajadas, por vaguadas, laderas, pendientes, caminos, barrancos, y las cresterías quizás del col de la Seigne y Val Veni, desde las que los 2.300 participantes en el Ultra Trail Mont Blanc (UTMB) verán salir el sol al amanecer el sábado (si no llueve, que seguramente, no), apagarán el frontal que les ha alumbrado la noche, gritarán, guau, y seguirán corriendo a pie, o caminando, un paréntesis mínimo, un chute de energía inmenso en su búsqueda que seguirá bajo el Diente del Gigante, Val Ferret… Nombres, paisajes, lugares para detenerse y dejarse deslumbrar vistas que ellos despreciarán. Su objetivo es otro.

