Ya hace tiempo que damos por descontado que en este país no se respeta a las leyendas. Sobre todo si visten una camiseta diferente. El caso es que cada día damos un paso más hacia el odio y la intolerancia y quedan pocos refugios a los que regresar. El fútbol lo fue un tiempo. Ya no. La última víctima fue Dani Carvajal, y la novedad es que los haters eran ‘los suyos’.

