A principios de noviembre pasado, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), anunció al mundo que dado que la agencia rusa (Rusada) no había concluido aún el proceso por dopaje de su patinadora estrella Kamila Valieva, de 16 años, debería ser el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) el organismo que sancionara con cuatro años a la deportista de Kazan por su positivo por trimetazidina del 25 de diciembre de 2021. Paralelamente, e indiferentes a la reacción mundial, Kamila Valieva siguió patinando y compitiendo, aunque solo en Rusia, ya que tras la invasión de Ucrania los patinadores rusos y bielorrusos no son admitidos en competiciones internacionales, y Rusada continuó tramitando su expediente sancionador. Dos meses después, Rusada ha concluido el juicio y emitido una sentencia: la última maravilla del patinaje mundial había, en efecto, tomado una sustancia prohibida, un medicamento para el corazón, pero el tribunal consideraba que lo había hecho “sin que mediara culpa ni negligencia” por lo que ha decidido no sancionarla más que con la descalificación del campeonato ruso, la prueba en la que dio positivo en las navidades de 2021.

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