Durante la goleada por 7-1 en Houston ante la débil Curazao, Florian Wirtz partió como falso extremo izquierdo. Esa posición es una de las que más le gusta a uno de los faros creativos de Alemania. El mediapunta tiene desde ahí la capacidad de zigzaguear para asociarse, eliminar jugadores con el regate o amenazar la portería rival con el disparo. En el estreno de la Mannschaft frente al combinado de la isla caribeña, un milagro de solo 156.000 habitantes que hasta ahora jamás había pisado un Mundial, el centrocampista del Liverpool, de 23 años, dejó su intervención más determinante cuando asistió a Nmecha para el 1-0 nada más comenzar el encuentro. Fueron dos movimientos gráciles con el pie derecho: primero pisó el balón y después lo devolvió al centrocampista del Dortmund con un toque delicado y preciso para que este rematara y superara al guardameta.

