Cuando el ahora entrenador del Fenerbahçe Sarunas Jasikevicius pisó el parqué -último en traer un título al Palau, la liga de hace tres cursos ante el Madrid-, la afición se entregó a una ovación cerrada, al punto de que el técnico, visiblemente emocionado, se llevó la mano al pecho y devolvió los aplausos. Tiempos pretéritos mejores y que la crisis económica del club, derivada por el derroche del expresidente Josep maría Bertomeu y la exigencia del Fair Play financiero, además de las altas pretensiones del lituano, rompieron el hechizo, un adiós que desde entonces ha completado de sinsabores al club, de vacío con Grimau y después con Peñarroya; ahora focalizado en recuperar el rumbo con Xavi Pascual. Pero el equipo ni empieza ni acaba, ya con cuatro derrotas de carrerilla (Tenerife y Murcia en la liga; Olympiacos y Fenerbahçe en Europa), por más que este Barça se empeña en bramar que puede competir contra cualquiera. Incluso con el todopoderoso Fenerbahçe (78-82).

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