Cuando terminó el último clásico, todavía con los futbolistas en el Bernabéu, los jugadores del Madrid comentaban entre ellos la fragilidad defensiva del Barça, especialmente sorprendidos con el estado anímico y futbolístico de los más jóvenes. “Los chavales estaban temblando. Atrás sois un flan”, le soltó, medio en broma, medio en serio, uno del Madrid a un colega suyo del Barcelona. De entrada, Xavi había alineado a Sergi Roberto, Koundé, Eric García y Balde. Y el marcador se tiñó de blanco: 3-1. El análisis que hizo el vestuario del Madrid después del clásico no dista demasiado del que se realizó en la Ciudad Deportiva del Barcelona tras la derrota en la Champions frente al Bayern (0-3). “La realidad es que cuando se cayeron los tres centrales (Koundé ya se ha recuperado; pero Araujo y Christensen, no) el equipo se ha desmoronado. Todo está relacionado. Tú puedes tener los mejores delanteros, pero si no se sienten seguros con los defensas, tienes un problema”, apuntan en Sant Joan Despí.

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