El Barcelona no pudo quitarse de encima al Bayern hasta el último instante (72-70), y gracias a Kalinic, que defendió la última acción de Jaramaz, aguantó los bloqueos y obligó a un lanzamiento incómodo, a cara o cruz, que se estrelló en el aro. Como un acordeón, el equipo alemán se inflaba y se desinflaba, pero siempre estaba ahí. Comenzaron regular los azulgrana, pero se fueron entonando en la primera parte, y con un buen nivel atacante consiguieron una cómoda ventaja en el primer cuarto (21-14). Sin embargo, el juego anárquico del Bayern incomodaba a los locales y el marcador se estrechó antes del descanso (34-33) y dio la vuelta en el comienzo de la segunda parte (34-36).

