El Barça va camino de ser el equipo del 1-0 o del 0-1. No hay mejor manera de identificar a un plantel tan raro, despersonalizado futbolísticamente y agarrado a su portería después de encajar solo seis goles en 18 partidos, 14 veces invicto Ter Stegen. El fin justifica los medios ante la necesidad que siente y tiene de ganar la Liga. No sorprende que celebre el título virtual de campeón de invierno a la espera de los resultados del Madrid. El gol redentor en Girona fue de Pedri en su partido 100. Ante la falta de delanteros, el tinerfeño marcó las diferencias en una cita que evocó el día de la marmota si se rebobinan muchos de los partidos del Barça.

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