Durante años, la queja ha sido la misma en cada liga europea: el balón está menos tiempo rodando del que debería. Sustituciones eternas, saques de banda que se convierten en pequeñas negociaciones, porteros que se toman su tiempo en cada saque de meta. El IFAB llevaba tiempo dándole vueltas al problema y esta temporada ha llegado con herramientas concretas: diez segundos para abandonar el terreno de juego en una sustitución, cuenta atrás visual de cinco en saques de banda y de meta, un minuto real fuera del campo para el jugador atendido por una lesión. La pregunta era si todo eso iba a notarse en el marcador que de verdad importa: el reloj. La respuesta, con una sola jornada de perspectiva, apunta a que sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *