A la espera de Xavi Pascual, que comenzará el lunes su segunda era como entrenador del Barcelona, al equipo le ha cambiado la cara. Dos partidos y dos victorias desde la destitución de Joan Peñarroya y con el interino Óscar Orellana en el banquillo. La intensidad defensiva, los gestos de rabia y las celebraciones que se vieron en el último periodo, durante el decisivo parcial de 16-0, no eran demasiado habituales en la etapa anterior. El grupo parece haber recuperado el carácter.

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