Drama a drama deambula el Atlético, grogui, tocado, y esta vez castigado con un gol en el último minuto del descuento, el 99, de Rubén Sobrino cuando un estelar João Félix había logrado dos goles que igualaban la merecida ventaja del Cádiz. A la desesperada, buscando una victoria a la que no se acercó hasta los minutos finales, en los que por fin apareció la inspiración del jugador luso, el roto equipo de Simeone fue ajusticiado con un contragolpe que Sobrino empujó a medio metro de Oblak. Poco antes Saúl y el propio João Félix habían tenido la victoria, en sus botas el primero y en su cabeza el segundo. Hubiera sido injusta la derrota para el Cádiz, que marcó en la primera jugada del partido y en la última. En ambas con la complicidad de la defensa rojiblanca, una feria toda la tarde. No le emerge al Atlético ni su gran seña de identidad.

