Lo había anunciado desde su primer desplazamiento al Sánchez Pizjuán, volvería a hacerlo en Liverpool y lo confirmaría en el derbi frente al Real Madrid. Sin embargo, en el RCDE Stadium daría una vuelta de tuerca con el ‘más difícil todavía’ que suponía la presión del cronómetro marcando el minuto 89: en la enésima reinvención de su juego (primero creció desde la portería a cero y el balón parado, la pegada y en la última conquista de Liga prescindiendo de la figura de un mediocentro defensivo y con Koke como 5), Simeone pondría de manifiesto que se halla inmerso en la construcción del Atlético del toque.

