Inaugurada en 1920, la sede del Fluminense en el acomodado barrio de Laranjeiras fue declarada patrimonio cultural de Río de Janeiro en 1988. La fachada, estilo Luis XVI; su fastuoso interior en el que se mezclan el art noveau y el art deco; el mármol en el que están cincelados los nombres de sus mejores atletas, o las estatuas erigidas entre los setos de sus jardines delatan el origen aristocrático del único club sudamericano que aún permanece en el Mundial de Clubes. Este martes el Fluminense se mide al Chelsea (21.00, Dazn) por un puesto en la final del próximo domingo.

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