El apetito de Van Aert vale por tres en la Vuelta a España
Fuente: El País Original en elpais.com
En una estampa dickesiana, donde la bruma se apoderaba del paisaje a primera hora de la mañana, las despreocupadas olas del Atlántico batían con poca virulencia sobre las rocas del litoral de Baiona, igual que en una escondida cala en la que había un par de valientes que se metían océano adentro. Gallardos ellos porque la Vuelta ha pasado del horno andaluz a la embelesadora tierra gallega, de marisco, de mucho carallo, de un verde refulgente, de jersey y rebeca. Un alivio, en cualquier caso, para los esforzados ciclistas, que ya no se refugian en medias repletas de hielo, sino que atienden a lo que resta de carrera con la variable del calor extraída de la ecuación. Bien para ellos, pues todavía les restan etapas de muchas piernas y escasez de oxígeno, de muchos riscos y montañas escarpadas. Un tormento para el líder O’Connor; una oportunidad para el resto. Suficientes capítulos por escribir. Aunque si se corre como este martes, tan comedidos como contemplativos los aspirantes, será una novela más plana. Lo celebra Van Aert, Carpanta del sprint y corredor de apetito insaciable, ciclista que dignifica el oficio con el espectáculo por bandera, de nuevo triunfador en la etapa, tercera en lo que va de la Vuelta.