Mi novia, Rocío, es de Móstoles (Madrid), la ciudad de Iker Casillas, y claro, muy madridista. Yo soy de Sant Pere de Torelló, un pueblo al norte de Cataluña y muy del FC Barcelona. Llevamos cinco años juntos y podéis imaginar cómo es vivir ElClásico en nuestro piso de Granollers (Barcelona). Para mí este deporte es la alegría de vivir; si no existiera, todo sería muy aburrido. Ella simpatiza algo menos, pero cada vez que juega el Barça trata de picarme con lo de siempre: “El Madrid va a ganar porque siempre gana” o “el Madrid juega mejor” son sus frases favoritas antes de que empiece un partido. Yo le digo que últimamente puede llevar razón, pero con la boca pequeña y entre dientes, para que tampoco me de mucha caña.

