Para Simeone, viendo el arsenal con el que salía el City, el simulacro tenía el riesgo de comprobar que, a falta de diez días para el debut liguero, apenas tiene, para arrancar con garantías, a la mitad de los que serán sus pesos pesados, bien por sus vacaciones post Mundial o bien por los fichajes que faltan por hacer. Para el mundo, especialmente el asiático oriental, era su día, uno de esos momentos para recordar toda la vida: “¿Te acuerdas qué hacías cuando Kang in Lee dubutó con el Atlético, en nuestro Seúl?” A sus compatriotas les daba igual el tiempo de adaptación o el ritmo competitivo: ellos se frotaban los ojos asistiendo al primer paso de su gran ídolo en su camino hacia el trono de Griezmann.

