Para Max Verstappen y los suyos hay varios lugares en la gira europea de la Fórmula 1 que son una especie de santuario para la marea Oranje. Miles de camisetas naranja copan las gradas de Austria, Hungría, Holanda o Bélgica, con un Spa-Francorchamps que recibe al Gran Circo en sus más de siete kilómetros de locura. El tetracampeón está ante un fin de semana especial, pues tiene raíces en el país y su futuro ha cambiado el ruido por una realidad. Está cerca de no cambiar.

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