Hace unos pocos meses, Raúl Fernández se veía más fuera que dentro del Mundial de MotoGP. Para él era muy difícil de entender visto su rendimiento en pista, jamás tan constante y afilado en sus cinco años en la élite. A pesar de la frustración creciente por el portazo en los despachos, con la mayoría de los huecos de la parrilla de 2027 ya ocupados, se propuso olvidarse del silencio administrativo para hablar encima de la pista, donde quizás por fin alguien le escucharía. Y lo hizo. Este curso llegaron varios podios y nuevas victorias: nada más empezar en Buriram, luego en Montmeló y también en Mugello, donde ganó su primera ‘sprint’. La siguiente victoria sabatina llegó con una exhibición en Assen, donde arrancó una racha de tres podios consecutivos en domingo que redondeó con la segunda victoria de su vida en un gran premio este fin de semana en Silverstone.

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