Sólo una mujer por cada diez hombres (aproximadamente) juega al ajedrez. En las cervecerías más antiguas de Múnich se ve una por cada tres en temporada no turística. Ambas desigualdades tienen claras causas sociales o educativas, aunque en el caso del ajedrez sigue abierta la posibilidad de que también haya una influencia genética. Desde este jueves, la capital bávara es la sede de la 2ª prueba del Gran Premio Femenino (son cuatro por temporada), con 12 de las 16 jugadoras de élite que disputan esa competición. Solo dos de ellas, la rusa Alexandra Goriáchkina (287ª de la lista mundial absoluta; ausente en Múnich) y la india Humpy Koneru (299ª) están entre los 300 mejores.

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