Dios salve a Inglaterra (de sí misma)
Fuente: El País Original en elpais.com
Inglaterra entera se encogió y miró al suelo en la tanda de penaltis contra Alemania de la Eurocopa de 1996. A ver quién era el guapo. Pero el defensa Gareth Southgate levantó la mano y absorbió en su cuerpo flaco y desgarbado el miedo y las frustraciones acumuladas por toda una nación durante 40 años. Caminó, susurró algo y chutó tan flojo y mal, que Andreas Köpke, el portero germano, tuvo tiempo de ir y volver al vestuario antes de lanzarse a la derecha y sacar el balón sin despeinarse.