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Dembélé y un chupito de absenta

Fuente: El País Original en elpais.com

Los vínculos emocionales nacen casi siempre por accidente. La absenta, por ejemplo, la legendaria bebida alcohólica representada en los cuadros de Manet, Degas y hasta en la letra de Nochentera de Vicco, surgió de la mente de Pierre Ordinaire, un médico francés que terminó en Suiza a finales de del siglo XVIII cuando escapaba de la Revolución Francesa. La bebida encandilaba a poetas y artistas de París como Rimbaud o Toulousse-Lautrec, reputado profesional de la juerga. Pero en esa época, el brebaje se producía ya en Marsella, ciudad portuaria, más dada a las experiencias salvajes de la mente y el cuerpo que la capital. La bebida podía alcanzar los 85º y, gracias a la sustancia química que emanaba de uno de los hierbajos que contenía -la Tujona-, transportaba a sus consumidores a fabulosas realidades paralelas. Vistas sus propiedades, Francia decidió prohibirla en 1915 y la misma destilería comenzó a comercializar el Pastis, una versión domesticada de aquel caballo salvaje.