La lucha sigue más viva que nunca, <strong>16 años más tarde. Lewis Hamilton se tomó como un reto personal el acabar por delante de Fernando Alonso </strong>en el Gran Premio de Australia. Tras ser adelantado por Max Verstappen y tener la fortuna del incendio en el coche de su compañero, George Russell, que le precedía, el heptacampeón se marcó terminar segundo como si le fuera algo realmente vital en el empeño.

