Echó la persiana el mercado de fichajes y el Atlético fue tan protagonista en el arranque con sus salidas… como en el final con las llegadas. Se fueron cuatro, arribaron tres y ninguno de ellos era el plan A. Esa es la realidad de un periodo que sirvió de bautismo en el cargo para uno de los dirigentes con mejor fama (más que merecida) del planeta fútbol, un Mateu Alemany que ya sabe cómo es afrontar un duro periodo de altas y bajas desde el despacho de mando del Metropolitano.

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