El periodismo deportivo muchas veces cae en la tentación de construir superhéroes inalcanzables. Sin embargo, la verdadera grandeza de Agustín Tapia radica, paradójicamente, en su asombrosa normalidad. Su historia no es la de un niño fabricado en un laboratorio para dominar el circuito mundial, sino la de un pibe de barrio que, casi sin buscarlo, se encontró con un don irrenunciable. Y lo más impactante de su llegada a la cima no son los títulos, sino la convicción generalizada de que el éxito no le corrió ni un centímetro el eje.
La jornada · martes, 18 de agosto de 2026
-
El Rayo pide el aplazamiento del partido contra el Alavés
-
Las portadas del día: el primer mensaje de Mou... y el de Rodri
-
Mourinho: "No puedo esconder o intentar ser lo que no soy..."
-
Roglic y el retorno del rey de LaVuelta: “Ganar cuatro veces es algo que jamás hubiera imaginado, así que no quiero presionarme más”
-
El Lyon sorprende en la ida pese al golazo de Greenwood para el Fenerbahçe
-
El Valencia ficha al 'Anti Vinicius': Maffeo vuelve a España