Caeleb Dressel era el nadador más rápido del mundo en bañador textil. Era el campeón mundial. Era el campeón olímpico. Era, naturalmente, tratándose de un gran velocista, de Estados Unidos. Con 25 años, estaba en su apogeo cuando el pasado 21 de junio en los Mundiales de Budapest decidió retirarse de la competición alegando “razones médicas” nunca especificadas, justo después de constatar que disputaría la final de 100 metros libre con un flaco de pómulos salientes y mirada brillante que con solo 17 años había hecho los dos largos de su semifinal en 47,60 segundos. Se llamaba David Popovici.

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