El baloncesto, por mucho que algunos jugadores de la historia no hayan sido gigantes, es un deporte de altos. Algo tan sencillo como eso fue determinante en la derrota de España ante Italia, que resucitó tras el 0-13 inicial cuando Scariolo sentó a la vez a Santi Aldama (2,11 m) y a Willy Hernangómez (2,10 m) sus dos torres.

