Hay ocasiones en las que la lógica es una quimera imposible en el fútbol. Ángel Correa, el futbolista más anárquico del Atlético, puso orden al juego de su equipo para certificar el pase a los cuartos de final de la Copa. Había naufragado el equipo de Simeone en el primer tiempo, desnortado y empequeñecido por no ligar dos pases seguidos. Y fue Correa el que enmendó la plana a sus compañeros.

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